¿Cómo te atreves?



No eres más
que la grotesca caricatura
de un amor que no tenía límites:
excesivo y glorioso como un sol de verano.
¿Cómo te atreves a mirarme a los ojos y pedir?


Cristina Ruiz Gallardo @samaragua
1 de agosto de 2016

Mentirosos profesionales


-Siento no poder serles de más ayuda -dijo la mujer intentando librarse de los policías- pero no hemos visto nada.
-Puede que usted no pero el niño nos ha dicho que les había visto subir y bajar la colina cada día hasta que un día ya no pasaron más.
La mujer tragó saliva, intentando que su rostro no delatase el jarro de agua fría que acababa de recibir con aquella revelación. “Maldito mocoso” pensó “al final vamos a perderlo todo por su culpa”.
-Ya saben cómo son los niños, tienen mucha imaginación, y este especialmente, que dice que quiere ser escritor. ¡Imagínense, escritor! Vamos, mentiroso profesional.
-Ya… Bueno, pues entonces creo que es todo de momento. Si necesitamos algo más se lo haremos saber. Por si acaso, no se vayan muy lejos, especialmente “el mentiroso profesional en ciernes”.
Los dos policías salieron de la estancia precedidos de aquella mujer sombría que los acompañó hasta la salida. A los pocos minutos, estaba de vuelta en la biblioteca.
-A ver, idiota, sal de dónde estés. ¿Te das cuenta del lío en el que nos has metido? ¿Por qué has tenido que hablar con esos hombres?
Tímidamente, el niño salió de detrás de una de las pesadas cortinas de terciopelo granate que flanqueaban el ventanal de la estancia.
-Es la verdad… Yo lo ví…
-Y yo también y he visto a muchos otros antes que a ellos, pero no por eso tengo que contárselo a nadie ¿comprendes? Tu padre se va a poner furioso y no voy a ser yo quien te defienda.  
-Todo es por su culpa. Me da igual como se ponga. Es un monstruo.
-No hables así de tu padre, le debes la vida…
-¡Qué vida? ¿Esto es vida? ¿A esto le llamas vida? Una vida tenía yo por delante cuando él apareció, entonces sí que era feliz, pero un maldito día decidió aparecer y elegirme y se acabó todo. No me importa lo que piense, ni lo que le pase, ni lo que me pase a mí, me da igual, pero esos pobres hombres no tenían culpa de nada y la policía tiene que saberlo.
La mujer respiró profundamente, mientras cerraba los ojos y negaba con la cabeza.
-Estás equivocado y lo descubrirás antes o después. Aún eres joven, muy joven, no llevas suficiente tiempo en el mundo como para apreciar el regalo de la inmortalidad. En este momento siento que no lo mereces.  
-No lo pedí, nunca lo quise, él me lo impuso...
El chirrido de la pesada puerta de la bodega interrumpió la conversación. Los dos se quedaron en silencio, expectantes, esperando que entrase en la biblioteca en cualquier momento. La mujer se acercó a la ventana y corrió las cortinas para minimizar la luz del atardecer que aún se colaba por los cristales.
-Así que reniegas del regalo que te hice, hijo mío.
En niño, atemorizado, se encogió sobre sí mismo, tragó saliva y retrocedió un paso.
-No es más que un niño, apenas tiene 50 años, le queda tanto por aprender…
-Lo sé, pero eso no debe ser motivo de exponer nuestro modo de vida. Porque sí, aunque no te guste, también es tu modo de vida -le dijo subrayando cada palabra-. Esos policías llevan ya demasiados días husmeando, hay que silenciarlos. Tengo trabajo y tú, pequeño traidor, vas a venir conmigo.

El niño bajó la cabeza y empezó a caminar hacia la puerta con resignación. Sabía que no podía hacer nada excepto obedecer, como llevaba haciéndolo medio siglo ya. La mujer tenía razón, él siempre sabía como imponerle el peor de los castigos, lo que más le hacía sufrir: salir a matar para poder seguir con vida.


Cristina Ruiz Gallardo, 9 de julio de 2016

#Amanecer

Nunca imaginé que eso del amor fuera más que un cuento de viejas y niñas tontas, una leyenda, un mito. Siempre lo vi como una debilidad, una excusa para hombres vagos que prefieren encamarse una y otra vez con la misma hembra para no tener que salir a cazar nuevas presas. Por supuesto, ni qué decir tiene que eso de la melancolía, los versos o los delirios, no eran para mí más que lujuria mal gestionada. Así he vivido 241 años, feliz, disfrutando del regalo que el destino quiso a bien hacerme una noche de borrachera: la inmortalidad. Y, sí, digo he vivido, porque se terminó mi racha de buena suerte, porque a mis años ha tenido que venir a partirme en dos, como un mal rayo, ese amor de sainete azucarado que tantos años evadí sin dificultad. Pero ahora sé que ese amor no era posible porque ella no existía.
Me vi en sus ojos y el mundo dejó de girar por un instante, apenas un segundo, un parpadeo, un latido… No hizo falta más. Desde ese momento fui suyo y el amor me hizo su más entregado prisionero. La observé en la distancia, entre las sombras, la conocí, la deseé, la fui queriendo más y más, llegando a amarla, a necesitarla más que el rojo licor que embriaga e impulsa mis sentidos. Tenía miedo, miedo a perderla, al rechazo. ¿Quién soy yo si no un abominable monstruo? ¿Qué puedo ofrecerle más que las sombras de la nocturnidad? Ni tan siquiera podríamos compartir un #amanecer. ¿Qué podía hacer? No hizo falta pensar más: la realidad se abrió paso a dentelladas. La vi salir de su mano y fundirse en un beso. No había lujuria nocturna, ni premura etílica, tan solo complicidad y ternura y, porqué no decirlo, amor…

He vagado sin rumbo toda la noche, con un extraño nudo apretando mi pecho, sin sed, sin fuerzas, sin alma. Nada tiene sentido ya. Sé que el poder está de mi parte, podría tomar lo que amo por la fuerza, pero nunca me miraría a mí como la vi mirarlo y sé que me volvería loco de celos. 
Ha llegado el momento. Estoy frente a su puerta. Aquí esperaré a que el #amanecer me encuentre. Veré el sol de nuevo después de tanto tiempo, por última vez. Y seré polvo, más polvo enamorado. 


Cristina Ruiz Gallardo, 25.05.2016


¿Dónde?

No sabía cómo había llegado hasta allí. Aquella serpenteante alfombra de  madera se presentaba ante ella, ofreciéndole el camino hacia… ¿dónde? Todo estaba confuso en su mente. Las imágenes se agolpaban desdibujadas. Dio un paso. Sintió el frescor terso de la madera bajo sus pies. “¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí?” se preguntó. Dio un nuevo paso. De pronto divisó una figura que empezaba a materializarse al final del camino. La inquietud se empezó a apoderar de su cuerpo a medida que los rasgos se iban dibujando. Dio un nuevo paso al frente.

-¿Tú? –preguntó mientras sentía como los ojos querían llenarse de lágrimas- Estás aquí ¿cómo…?

Pero no hubo lágrimas porque no había ojos, porque solo habían dos almas que se reencontraban después de infinitos segundo de separación.


Caminó hacia él, que la esperaba con la mano tendida al final de aquel camino dulce y fresco. Y recordó entonces, lo recordó todo: la luz y la caricia definitiva de la muerte. Llegó a su altura, tomó su mano y se preparó para empezar a vivir de nuevo, sin importarle dónde.

Cristina Ruiz Gallardo, 2016

Adiós 2014...

2014, ha llegado el momento de separarnos. Sí, aquí, después de tantos intensos momentos juntos, nuestros caminos se separan. Lo nuestro tenía fecha de caducidad y lo sabíamos desde el principio, no me mires así...
Hemos tenido nuestros momentos malos, para qué negarlo, la cosa no empezó bien, nada bien y, te confieso, que tuve mis dudas sobre confiar en tus buenos augurios de Nochevieja. Empezaste firme y sin darme tregua fuiste poniendo piedras en el camino hasta que me viste agotada y, entonces, solo entonces, me ofreciste un poco de paz y decidiste empezar a cumplir mis sueños.

Hoy, te despido con cariño, tu camino no ha sido en vano, aunque también con alivio. Has sido muy importante en mi vida amigo, siempre estarás en mi corazón, pero espero que 2015 sea un poco menos severo porque no tengo tantas fuerzas, ya no. 

Buen viaje compañero. Nuevos tiempos nos esperan. 

2015 se presenta ya lleno de buenos propósitos y nuevas ilusiones. Esperemos que no se quede en mera palabrería...

¡Feliz año nuevo!


Os presento mi primer libro A CONTRATIEMPO

Después de algunos días de espera aquí puedo por fin presentaros mi primer libro:
A CONTRATIEMPO, de la mano de la Editorial Verloc, que ya está a la venta, tanto en papel como en libro electrónico. Ambientado en el mundo de la danza flamenca, nos narra los primeros pasos que Victoria da en el camino de la danza profesional.

Me resulta difícil explicar lo que he sentido al tener el primer volumen en mis manos, no encuentro las palabras y eso, amigos míos, sí que es algo inusual. La mezcla de emociones ha sido inmensa y la sensación de felicidad indescriptible. Un sueño cumplido en mis manos. 

Con todo el cariño os lo presento y espero de todo corazón que os guste.

¡Feliz lectura!


Veinte relatos para trayectos cortos, nueva colaboración con Tempus Fugit

De nuevo os traigo noticias de mis publicaciones. En esta ocasión quiero contaros que tengo la suerte de participar en la antología "Veinte relatos para trayectos cortos" (Grup MTM) con un relato muy especial para mí: Tempus Fugit. Se trata de un relato breve en el que la muerte física sirve de vehículo para hablar de una muerte emocional.

Además el pasado día 11 de diciembre hicimos la presentación del libro en Barcelona (en el café de la ópera, frente al teatro Liceo), una tarde muy especial, en la que estuvimos rodeados de familiares y amigos y en la que, por primera vez, firmé libros. No alcanzo a describiros con palabras como me estoy sintiendo con todos estos acontecimientos. La felicidad, la emoción... son indescriptibles.




Espero seguir dando buenas noticias desde este rinconcito.

¡¡Gracias a tod@s y felices lecturas!!